¿Porque no una tarde de pasteles y bebidas refrescantes, montado de forma elegante y fácil?
Una fiesta de lo más chic, de película, las más soñadas en mis pensamientos desde hacía tiempo.
En 2020 tras un largo tiempo de incertidumbre, no se me habría pasado jamás por la cabeza volver a viajar a mi querida Tervuren, Bruselas, en esta ocasión, para asisitir al evento de mi gran amiga Carina, con invitados de diferentes países en su casa de campo, de lo más chic.
La vida nos regala cuando menos lo esperamos estas sorpresas, que transforman pequeños momentos en recuerdos para siempre.
Cuando la vida te pone a prueba, cuando tienes que tomar decisiones, en los que parece que todo se desmorona, sale la luz, brilla de nuevo y te ayuda a encontrar nuevos caminos. Gracias gracias gracias por estos grandes momentos.
Agradezco enormemente esta oportunidad de apoyar este montaje de colores, de vida, de amor, de felicidad, de sonrisas, de energía y generosidad que llena el corazón.
Este buffet es de lo más fácil, surtido de pasteles belgas, cócteles refrescantes, en este caso, sangría para los extranjeros y Aperol así como zumos de frutas, refrescos, cava y vinos. Le acompañan unos mini brioches de rúcula y bresola, una hermosa empanada gallega, hecha por María, una gran amiga de Carina, que tiene un don culinario.
Un jarrón lleno de peonias del mercado de Maastricht de color fucsia, acompaña el buffet, le dan un toque muy elegante y personalidad.
Un encuentro muy especial con el que soñé varias noches y que se ha hecho realidad.
By Laura